DEL INFIERNO AL CIELO: MASTER`S HAMMER & MAHLER

Cuando supe que venía la banda Checa Master’s Hammer supe de inmediato que sería mi último recital dentro del metal, al menos que vinieran bandas como: Atheist, Confessor, Trouble o Solitude aeternus, ya que vi a casi todas las bandas que me gustaban de ese estilo y no quería dejar pasar la oportunidad de ver a esta banda Checa que fueron unos de los padres del black metal, partiendo a fines de los 80’ e influenciando a bandas como Darkthrone o Burzum, no me los podía perder.

El flyer de recital decía que esto iba hacer algo de culto, que era para pocas personas que solo sabían del valor que tenía Master’s Hammer en la escena de black metal, con esa idea me fui a Santiago a ver algo de “culto”. La entrada decía a las 21 horas y con un costo de $25.000 pesos, cosa que siempre supe que no sería así, y tal cual la tocata partió como a las 11:30 pm con la banda Peruana de death metal: Mortem, alcance a ver un poco su show, sonaban bastante bien y me recordó esos viejos tiempos de Morbid Angel del “Altars of Madness”, paso un momento y salió Master’s Hammer, acá me quiero detener un momento, porque supe que cuando ellos vieron que había más personas que el contrato que firmaron que era más o menos para 150 personas y habían más de 300 se negaron de tocar y tuvieron que pagarles el doble, además las condiciones del bar Lemy no eran óptimas, para una banda como ellos, donde no había ni espacio para poner los amplificadores de buena forma y apenas cabían en el escenario. La cosa es que el sonido no fue el mejor, tuvieron problemas hasta con el micrófono, si no te sabías los temas no tenías idea de lo que estabas escuchando, era  una cacofonía y más encima no falto el tarado que armo una pelea y rasca más encima y ese mismo personaje después le preguntaba al vocalista si eran de Varsovia, Polonia, qué vergüenza, ¿qué tipo de metaleros con poleras son estos? Un tipo me increpo porque estaba vestido con un abrigo que no era negro, era un gamulan, cómo podía asistir a un evento así con esa vestimenta, juran  que estos seres con poleras con motivos satánicos debieran de saber realmente de música, ¡JÁ!

Lo que más me sorprendió de MH fue su baterista: Honza Kapák con un estilo bastante único y sólido y a su vez el carismático vocalista y guitarrista: Franta Štorm, lamentablemente no pudo venir su guitarrista fundador Necrocock, se echó de menos su forma de tocar y su percusionista Silenthell le dio ese toque más orientado hacia la música clásica, dándole un aspecto casi de música ritualista o a veces  para ir a una ¡batalla!

Conclusión para viajar casi 20 mil km desde Republica Checa, no respetar el contrato de las productoras que los trajeron con un pésimo sonido, forma la idea  que bandas de culto en Europa nos hagan mierda porque  siempre tratan de estafarlos, a la chilena pues, ahora que nos cagamos entre nosotros, cómo no a los extranjeros.

Al otro día me dirigí al teatro de la U. de Chile a ver algo que sabía que sería diametralmente opuesto a lo que sucedió con Master’s Hammer, fui a ver la sinfonía nº3 de Mahler, esta vez dirigida por el director Americano: Francois López-Ferrer junto a la mezzoprano Nora Sourouzian (Francia-Canadá), coro Sinfónico de la Universidad de Chile, orquesta Sinfónica Nacional de Chile, el coro de niñas del colegio El Almendral de la Pintana, Santiago y Leonid Grin, director titular.

El comienzo no fue del mejor, es una obra bastante compleja, donde los silencios se hacen notar sobre todo en el primer movimiento (son seis), y hay que articular todo muy bien para que la música fluya, pero a partir del tercer movimiento esto cambio, sobre todo en los tres últimos donde aparece la voz de Nora, haciendo que mi cuerpo estremeciera y más aún cuando entraron los coros, ahí ya me sentía en el nirvana, cabe destacar a los percusionistas de los timbales que se lucieron, no así el músico que tocaba los platillos, le falto intensidad en los fortísimos, estaba con algo de timidez, y se le notaba, las cuerdas, los bronces, las maderas de forma extraordinaria, al terminar la sinfonía, solo sentí que me corrían algunas lágrimas por mis mejillas y un sueño menos se había cumplido en mi vida, lo único que lamento es la pésima acústica que tiene el teatro de la U. de Chile, necesita un acondicionamiento acústico urgente, hay muchos sonidos que se pierden por aquello, pero sin desmerecer el trabajo hecho por todos estos músicos, sobre todo quiero destacar la labor de: Marcela Serrano Pacheco, directora del coro de niña del colegio El Almendral de La Pintana, fue sublime como aquellas niñas interpretaron de forma perfecta lo que Mahler quiso transmitir en esta sinfonía.  De las grandes obras que me ha tocado ver en mi vida ha sido ¡está! Un deber ir a escuchar y presenciar algo tan magnánimo como ¡Mahler!

Por Manuel Knwell

Fotografía Coro y orquesta sinfónica U. de Chile: Patricio Melo Fotografía

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