Suicidal Tendencies/Napalm Death Live

Difícil ordenar una historia desde una noche bajo la cual el caos fue el protagonista. Por un lado se agradece la iniciativa de ambas productoras en juntar a estos colosos en un mismo show, ya que en teoría cada banda actuaba en solitario y en distintos recintos el mismo día. Por otro lado la organización fue nefasta. Ausencia de seguridad y un clima propicio para agrupaciones punk que empañaron la noche con una masiva avalancha donde no importaba el espacio estrecho del recinto y tampoco así un análisis criterioso posterior a la tragedia ocurrida en el concierto de DOOM el año pasado. Pareciera que no aprendemos de las catástrofes.

Pasando a un análisis del show mismo, Napalm Death arrancaba su vasto repertorio musical con temas nuevos y a medida que el show avanzaba se dejaban entrever algunos clásicos que muchos esperábamos; “Scum”, “Breed to Breathe”, “Suffer the Children”, “Lucid Fairytale”, “Deceiver”, “Mentally Murdered”, entre otras creaciones que daban lugar a una selección aproximada de 20 temas en 1 hora y 20 minutos. La calidad acústica era objetivamente deficiente, sin embargo un Mark Greenway más energético que nunca en voz y performance acompañado de un Shane Embury desquiciado en el bajo relegaban toda contrariedad a un segundo plano y hacían gala de su experiencia, demostrando así que el hardcore punk y el grindcore se encuentran más vigentes que nunca, y vaya manera de ejecutarlo. Una entropía plausible. Una espada forjada por los mejores herreros ingleses. Para concluir nos regalaban dos covers de dos de sus bandas precursoras: “Conform” de Siege y “Nazi Punks Fuck Off” de Dead Kennedys. La mesa estaba servida, quedaba el segundo plato, Suicidal Tendencies. Yo ya estaba satisfecho. A mojarse la cara y subir al segundo piso a respirar.

Al cabo de unos pocos minutos Suicidal nos sorprendió literalmente a todos. Las expectativas eran muy altas considerando que venían de gira con Dave Lombardo en sus filas, un atractivo no menor. Rápidamente el doble pedal y los riffs callejeros propios del crossover y el hardcore punk incitaban al tan catártico mosh con “War Inside my Head”, “You can’t bring me down”, “Trip at the brain”, “Possessed to skate” entre otros clásicos inconfundibles. Desde el segundo nivel, ya cansado, me deleitaba viendo a ese espiral masivo (con patinetas incluidas) girar sin deternerse al compás de un Lombardo pulcro y coordinado en su ejecución, aunque a mi parecer su talento podría apreciarse mejor en otro estilo, sin desmerecer lo entregado ayer, pero bueno eso es harina de otro costal. Ya para finalizar, la clásica “How will I laugh tomorrow” apaciguaba el clima y daba paso a un goce contemplativo.

23:40 y culminaba el show. Mi chaqueta regalona, destruida. Al salir, el típico comercio post concierto se contrastaba con una tropa no menor de fuerzas especiales con el menú completo como podemos imaginar. Los dos antagonistas rápidamente se enfrentaban y la disuasión comenzaba. Sólo quedaba correr hacia la Alameda. Correr contento, con la cara llena de risa esquivando el gas y el vidrio, recordando tus primeros conciertos hace 13 años atrás, viviendo en carne propia las consecuencias sociales de un movimiento, que ya con más de 40 años de vigencia sigue en la linea del frente, diciendo “aquí estoy presente”.-

Por Gonzalo Santander

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